#17 Construcción sostenible en Perú entre la informalidad, la mano de obra poco calificada, la autoconstrucción y la corrupción

Construir una ciudad sostenible es, en esencia, construir para pasado mañana, técnicamente por supuesto, pero también social y climáticamente. ¿Pero qué pasa cuando, pensar en el mañana ya es difícil? Esta es la ecuación a la que se enfrentan muchos interesados que trabajan en los trópicos. A este respecto, el Perú es un excelente estudio de caso debido al número de climas cálidos en su suelo, la sensibilidad del país al cambio climático y una compleja realidad social. Como veremos, este último punto es esencial para el éxito de la aplicación de políticas sostenibles. En efecto, vivir es un acto social, económico y cultural inseparable del contexto que lo rodea.

En Perú, 2019, al igual que 2018 y probablemente 2020, es el año de todos los registros de temperatura, con máximos y mínimos nunca antes alcanzados en diferentes partes de la franja costera. La franja costera, que está sujeta a los caprichos de la corriente de Humboldt, es muy sensible a las variaciones de las temperaturas oceánicas, ya sean naturales (fenómeno de "el niño") o aceleradas por el cambio climático mundial. Así, en el territorio de la costa peruana, las zonas que antes podían describirse como cálidas, en el sentido clásico de la definición, ya no lo son necesariamente. Durante los últimos diez años más o menos, los inviernos se han vuelto más fríos y los veranos aún más calientes.

Además, el año 2019 también será recordado como el año en el que el Perú habrá terminado de encarcelar o poner bajo arresto domiciliario a todos sus presidentes elegidos desde 1985. ¿Por qué esta noticia nos interesa cuando se trata de la construcción sostenible en climas cálidos? Simplemente porque es la parte visible de un clientelismo político que presta poca atención al calentamiento global y a las medidas necesarias para combatirlo.

 

La falta de planificación: un hecho alarmante

1.1 Urbanización rápida y espontánea

Como muchos países tropicales, el Perú es, en efecto, el escenario de una urbanización galopante y desordenada. A nivel macro, esto requiere que se tomen decisiones reales para reorganizar y rediseñar las ciudades y, a nivel micro, repensar el hábitat tal como se ha desarrollado en los últimos 30 años. En los edificios mal diseñados o adaptados a otra realidad, el regreso a las temperaturas de confort aceptables a menudo requiere el uso sistemático de aire acondicionado y calefacción eléctrica. Los últimos episodios de olas de frío y calor han llevado a una situación nunca antes vista: estamos asistiendo a una masificación de estas instalaciones de confort, apenas limitada por la precariedad económica de una parte de la población que vive en zonas de clima cálido. Esto es un gran desafío. No sólo afecta potencialmente a casi 20 millones de personas, sino que en un país en constante competencia económica con sus vecinos, la apertura de mercados para nuevos electrodomésticos es un regalo del cielo para sostener el crecimiento del PIB a corto plazo. Este crecimiento es sinónimo de buenas noticias para una clase política que es extremadamente dependiente de los lobbys que la financian.

 

1.2 El territorio sostenible: un proyecto social y técnico común

Sin embargo, como proyecto común, la construcción de la ciudad requiere que se tomen decisiones, arbitradas por autoridades representativas a todos los niveles. En una sociedad compleja, se trata de un proyecto político valiente con "P" mayúscula, que implica muchos juegos políticos y requiere un cierto grado de institucionalización en los territorios afectados.

En los países multiculturales y/o en los países con una gran diversidad de condiciones naturales, construir la ciudad es también construir las ciudades. Por lo tanto, al caricaturizar un poco, se trata de asegurar que las élites de los centros de poder puedan comprender realidades que les son extrañas personalmente, pero también a las poblaciones, a menudo mayoritarias, que las eligen. Esta pauta se encuentra en todos los niveles: desde las altas esferas de representación nacional a las que se pide que comprendan el resto del país (lo que no es evidente, ni siquiera en Francia), hasta los consejeros de ciudades pequeñas y medianas que tienen que integrar sus periferias, revitalizar sus centros urbanos o integrar centros de rápido desarrollo (a veces construidos ilegalmente) en una dinámica territorial. La noción de integración incluye obviamente el desarrollo de infraestructuras así como la aplicación o construcción de normas que proporcionen un mínimo de confort, seguridad y rendimiento energético a los edificios.

 

1.3 Un tejido urbano perturbado

Este aspecto de la normalización es fundamental. Para considerar sólo un aspecto de la cuestión, es, por ejemplo, extremadamente difícil en el Perú llegar a una verdadera calificación de los edificios y espacios urbanos para evitar el desarrollo de actividades profesionales contaminantes, peligrosas, ruidosas o exigentes desde el punto de vista logístico en las zonas residenciales. El éxodo rural masivo hacia barrios a menudo poblados exclusivamente por habitantes neo-urbanos, e incluso construidos desde cero por ellos mismos en tierras invadidas, no ha permitido de hecho que surja una verdadera cultura de normas urbanas que permita una vida sostenible en zonas densamente pobladas. El comunitarismo criollo de la ciudad peruana ha sido así puesto patas arriba en el espacio de 30 años en las grandes conurbaciones.

El ejemplo más llamativo es Lima, una ciudad relativamente moderna en sus opciones de planificación urbana a principios de la década de 1970, que vio algunos de sus nuevos distritos abandonados por las clases sociales criollas medias y altas. Esto dio lugar a la creación de una nueva ciudad para las clases media y alta casi desde cero. Sin embargo, este intento de recrear el comunitarismo se topó con una nueva ola de migración, que llevó al "cerco" de los nuevos barrios criollos por invasiones de tierra. El resultado ha sido un desarrollo caótico de la infraestructura de transporte a lo largo de las calles de estas nuevas zonas de vivienda elitista, que actúa como amortiguador entre las ciudades dormitorio y los centros de empleo.

 

1.4 La ciudad sostenible: una ciudad organizada e integrada

Este ejemplo, que levanta muy parcialmente el velo sobre una realidad mucho más compleja, muestra que la integración previa de los distritos informales en el proceso de reorganización y planificación de la ciudad es esencial. Más allá del transporte, es necesario en efecto resolver ciertos problemas localizados que afectan a la calidad de vida de todos los habitantes: vertidos directos de sustancias nocivas (que provienen de la concentración de animales, de la presencia de laboratorios químicos informales, de talleres mecánicos, etc.), gestión de las basuras que a menudo se queman in situ, conexión imposible a la red de alcantarillado sin grandes inversiones, etc. Sobre todo, estas dificultades se están agravando cada vez más a medida que los propios "cercos" parcialmente desarrollados se van "rodeando". Cuando se queman toneladas de basura en las aceras de una megalópolis de más de 10 millones de habitantes, es difícil pretender luchar contra el calentamiento global mediante ganancias marginales en el rendimiento energético de los edificios o mediante la creación de barrios gueto sostenibles cuya lógica de replicabilidad económica es cuestionable.

 

1.5 Cabilderos criminales que responden a una necesidad

No obstante, esta integración de barrios marginales (pero a veces mayoritarios) suele tropezar con una realidad común a América del Sur y el Asia sudoriental: el tráfico de tierras. Aunque no existe ningún estudio serio sobre el tema en el Perú, hoy en día se puede estimar que si los beneficios de las mafias se integraran en el PIB nacional, el tráfico de tierras se situaría probablemente en el quintil superior, o incluso en el escalón más alto, de los sectores económicos más importantes (el tráfico de drogas lucha por el primer lugar con la actividad minera).

Mientras que los países del Norte suelen denunciar a poderosos grupos de presión industriales que tardan en modificar sus cadenas de creación de valor para acelerar la transición ecológica, los países emergentes también se enfrentan a este tipo de grupos de presión criminales (invasión de tierras y luego su reventa) o semicriminales (urbanización de tierras después de su compra legal pero reventa sin títulos de propiedad, respeto de las zonas no edificables, etc.). Luchar contra ellos es esencial para crear una verdadera planificación urbana. Sin embargo, su erradicación a corto plazo sigue siendo imposible, ya que satisfacen necesidades que no pueden satisfacer ni las políticas de vivienda social ni la (supuesta) autorregulación ultraliberal del mercado de la vivienda. Son inherentes a la estructura económica de los países con pocas instituciones, donde la tasa de trabajo informal supera el 50% (entre el 65 y el 73% en el Perú, según los estudios). Este vínculo es tanto psicológico como social. Psicológica porque ilustra la desconfianza en un sistema político que se considera que nunca ha satisfecho las necesidades reales de ciertas poblaciones y que, por lo tanto, no merece existir. Social porque vivir es un acto fuerte que influye en los lazos familiares y comunitarios, así como en aspectos prácticos como el tiempo de transporte. Optar por invadir un trozo de tierra también significa obtener la oportunidad de vivir a un costo razonable dentro de las dos horas de viaje desde el trabajo. En este punto, es importante destacar la actual mezcla social de estos barrios ilegales o semi-legales. Algunos de los hijos de familias migrantes pertenecen a una élite que aspira a ocupar puestos directivos, antes reservados a los criollos y situados en barrios céntricos.

 

Ayudando al pragmatismo o al clientelismo político, muchos líderes de las mafias de invasión de tierras están ahora integrados en los equipos municipales. Hoy en día es imposible sacar conclusiones sobre este tipo de iniciativa, ya que los factores son tan diversos y conducen a resultados diferentes. Pero existe un gran riesgo de que el clientelismo político se refuerce aún más con este tipo de acción cuando se trate de priorizar ciertas iniciativas de reorganización de las ciudades.

 

1.6 El lobby individual: o cómo construir su casa sin límites

Por último, es necesario mencionar una de las consecuencias de la ausencia del Estado y de las comunidades locales en ciertos lugares. Esto se refleja, incluso en terrenos legales, en edificios construidos la mayoría de las veces sin permiso de planificación y sin respetar las limitaciones de altura impuestas por el riesgo sísmico o para gestionar la presión demográfica. Los grupos de presión involucrados son entonces individuales, cada familia presiona y encuentra un acuerdo con los municipios o directamente con sus funcionarios, con o sin pago. El desarrollo urbano y económico de un barrio se traduce así en la llegada de infraestructuras, pero también en un aumento de su densidad. Cada familia a menudo decide reconstruir los pisos para acomodar a la nueva generación en más espacio y/o crear espacio de alquiler.

 

1.7 Expansión urbana catastrófica

Para tomar el ejemplo de Lima, la expansión urbana de esta última está trayendo nuevos problemas.

  • La ocupación de tierras fértiles, poco frecuentes en la costa peruana, integradas en el área urbana. Hoy en día este fenómeno es más restringido ya que estos últimos se han agotado y se están desarrollando nuevas urbanizaciones en más zonas desérticas.

  • La necesidad de construir un sistema de referencia de construcción diferente según los distritos, ya que la extensión de unos 100 km por 30 km hoy en día reúne diferentes microclimas.

  • Ocupación indirecta de ciertas tierras todavía lejos de la ciudad.

Este tercer punto es interesante porque a menudo se pasa por alto en las políticas de gestión de la expansión urbana en las metrópolis. Lo que se puede describir como ocupación indirecta es..:

  • La adquisición de tierras a precios bajos (pero por encima del precio de mercado) para anticipar la expansión y lograr ganancias de capital a mediano plazo.

  • El desarrollo de ciudades que antes estaban lejos, pero que se han acercado al mejorar la infraestructura y duplicar o incluso triplicar la velocidad media de crucero de camiones y autobuses en los últimos 10 años.

  • La urbanización de las fértiles tierras costeras para las necesidades vacacionales de una población limeña que se beneficia prioritariamente (o incluso exclusivamente, en caso de desaceleración) del desarrollo económico del país.

  • El desplazamiento de los cultivos y las zonas de ganadería que alimentan a la ciudad. Hay que recordar aquí la especificidad de la costa del Pacífico de América del Sur. La franja de tierra en los climas cálidos raramente excede los 30 km de ancho (aparte de ciertas zonas desérticas o valles aluviales). Por lo tanto, la extensión es necesariamente en un eje Norte-Sur.

La consecuencia de esta realidad es que el impacto de Lima se extiende más de 500 km al norte y al sur, en términos de tierra.

Socialmente, el efecto es aún más marcado, ya que la desaparición de las tierras fértiles cercanas conduce necesariamente a un cambio en la actividad de las poblaciones locales que viven principalmente de la tierra (o del mar, pero no desarrollaremos esto aquí). La perturbación del entorno económico local conduce a la llegada de la pobreza real para la mayoría (en contraposición a la pobreza económicamente calculada) y a un éxodo de las generaciones más jóvenes a Lima. La expansión de la ciudad genera así su propia expansión, tanto más perjudicial cuanto que estas poblaciones pobres se instalan a medio plazo sobre todo en terrenos asequibles... y por lo tanto invadidos.

Además, en cierto modo caricaturizando la desaparición de las tierras fértiles, la desaparición de las tierras fértiles lleva la producción de frutas y verduras a las zonas desérticas. Esto requiere muchos medios y agua y no puede ser hecho por los agricultores tradicionales. La expansión urbana de Lima trae así conflictos sociales a todo el centro de Perú. Para abordar sólo un aspecto de la cuestión, ya se han llevado a cabo o están en marcha grandes proyectos para traer agua de las regiones andinas (a través de túneles y acueductos), lo que altera el equilibrio en regiones situadas a casi 100 kilómetros de la costa y a 2.000 metros de altitud.

Como puede verse en estos ejemplos, a los que lamentablemente se hace referencia en este artículo de manera demasiado parcial y caricaturesca, la expansión urbana indirecta de Lima es un problema real que debe ser abordado. Para el 2050, podríamos incluso temer que este ejemplo, reproducible en menor escala a ciudades secundarias, podría transformar la parte central de la costa peruana en un conjunto urbano continuo de más de 800 km de largo. Esto, sin ningún eje central real de comunicación debido a la estrechez de la franja costera y a la imposibilidad de predecir la aparición de nuevos centros de población. Esta expansión tendrá lugar inevitablemente en el detrimento de algunas de las tierras agrícolas más fértiles del país, lo que también limitará sustancialmente el tráfico en las rutas andinas que conectan las principales ciudades situadas a 200 km de la costa. Así pues, en los albores de 2050 se prevé una catástrofe ecológica de más de 200.000 km2 para algunos de los ecosistemas más complejos del planeta.

Si bien la falta de planificación e institucionalización tiene efectos devastadores, sigue siendo necesario abordar la microescala de la construcción de edificios en las regiones más cálidas del Perú. No sólo la diversidad de los territorios requiere políticas localizadas (adaptación a las características climáticas, adecuación de los materiales, etc.), sino que la informalidad de este sector influye en la visión que tiene la población del derecho a construir (y por lo tanto en el impacto de su elección del lugar de construcción). Por lo tanto, no se debe descuidar ninguna vía.

 

Edificios: la urgente necesidad de difundir prácticas sostenibles en el Perú 

2.1 Un sector de la construcción sensible a los grupos de presión

En un país donde la dinámica de la urbanización es extremadamente fuerte, la presión sobre el mercado de la vivienda es ventajosa para los oferentes. En Perú, con algunas excepciones notables, la regla hoy en día es cumplir con las normas mínimas de construcción: riesgos sísmicos, altura de construcción (de nuevo, esto depende de los barrios y de la corrupción a gran escala de los equipos municipales en el lugar), electricidad, etc. En las operaciones destinadas al mayor número de personas no se tiene en cuenta la noción de rendimiento energético o de buena ventilación. Aunque todavía están presentes en las afueras por razones de posición, los pequeños espacios verdes privados, tradicionalmente presentes frente a cada edificio, tienden a desaparecer para proporcionar plazas de aparcamiento.

Además, el tipo de construcciones propuestas está condicionado (pero también influye) por los canales ya establecidos. Como en algunos países africanos, el cemento en particular se ha convertido en un poderoso lobby oligopólico en Perú. Así pues, está en condiciones de controlar a los actores (incluso informales) que entran en este mercado.

 

2.2 ¿Es la autoconstrucción una oportunidad para construir más sostenible?

Más allá de un rápido análisis de un mercado según criterios académicos que tienen en cuenta exclusivamente el sector formal, es apropiado mirar la (supuestamente) cara oculta de la construcción. La de la autoconstrucción. Actualmente se considera que representa entre el 60 y el 75% de la construcción en el país y ha estado creciendo sistemáticamente más rápido que el mercado formal durante al menos cinco años, sea cual sea la zona geográfica. A modo de comparación, esta cifra es sólo del 20% en el vecino Chile, un país que puede describirse como desarrollado. Esta observación demuestra la importancia de tener en cuenta las realidades locales antes de definir una estrategia eficaz para la difusión de la construcción sostenible en el continente latinoamericano.

En Perú, la autoconstrucción incluye..:

la construcción de viviendas, pero también, anecdóticamente, edificios colectivos en barrios "marginales". En las comunidades indígenas o en las invasiones urbanas, no es raro que las autoridades estatales "ofrezcan" materiales y posiblemente las habilidades de un arquitecto o un técnico.

Prácticas de construcción ancestrales basadas en la madera o el adobe en el Amazonas o en la costa,

hábitats espontáneos y transitorios formados por paneles de plantas "pretejidas".

una completa autoconstrucción a partir de lo que se llaman materiales nobles en el Perú (hormigón, ladrillos, etc.)

Autoconstrucción parcial, con el autoconstructor utilizando un albañil o un arquitecto de manera formal o informal.

Siguiendo el ejemplo de la comparación con Chile, esta lista refleja, en orden ascendente (con la excepción de los números 1 y 2), la situación socioeconómica de los autoconstructores. Cuanto más alto es esto, más disminuye el grado de autoconstrucción.

 

Dado que la autoconstrucción representa actualmente la abrumadora mayoría de las operaciones, parece apropiado convertirla en un objetivo prioritario para la difusión de las buenas prácticas. Teniendo en cuenta todas las limitaciones mencionadas anteriormente con respecto a la planificación urbana, es posible hoy en día :

concienciar a los autoconstructores de la relación entre la sostenibilidad y la comodidad

formar a los arquitectos que trabajan en los barrios populares con soluciones sencillas y económicas: pintar los tejados de blanco, reducir la cantidad de hormigón en ciertas partes, ventilar eficazmente los tragaluces (incluso cuando están elevados), etc.

En cuanto al trabajo, volveremos a este punto más tarde, el desafío es más difícil, pero sigue siendo posible.

Este tipo de acción es realista en la medida en que la construcción antisísmica básica se tiene ahora parcialmente en cuenta en los barrios populares, cuando el autoconstructor tiene los medios para invertir en los materiales necesarios. Sabiendo que las acciones básicas para hacer un edificio sostenible son poco o nada costosas, las perspectivas son interesantes.

 

2.3 Cualificación de la fuerza de trabajo: una etapa necesaria pero difícil

La calificación de la mano de obra que construye los edificios es esencial en Perú. Así, muchos trabajadores del sector formal se improvisan como arquitectos de los autoconstructores durante su tiempo de descanso.

Luego aplican las habilidades que han aprendido en las obras de construcción formales. Aunque estos últimos representan una parte casi marginal de la construcción de viviendas, es por lo tanto interesante difundir las buenas prácticas. Otra limitación es la presencia de mafias de colocación de mano de obra. Con poca o ninguna calificación, estos trabajadores, como los gerentes de edificios y construcciones, pagan a las organizaciones criminales para tener derecho a trabajar. Esto da como resultado una tasa de rotación extremadamente alta y dificulta que las empresas de construcción cuenten con fuerzas de trabajo estables y posiblemente sostenibles. Por lo tanto, la mayoría de los trabajadores consideran el trabajo en la industria de la construcción como una situación de transición en la vida laboral.

 

2.4 La permanencia de los sectores tradicionales: una oportunidad que ha sido posible gracias a la informalidad

En cuanto a los materiales, parece esencial proponer alternativas al actual dictado de ladrillos sin aislamiento, láminas de plástico corrugado y la combinación hormigón/hierro resistente a los terremotos.

En efecto, es posible construir de forma rápida, económica y segura en entornos urbanizados recurriendo a los canales tradicionales. Sin embargo, esto requiere un mínimo de I+D para formalizar y normalizar las prácticas ancestrales. 

Hoy en día, la madera y la tierra cruda encuentran salidas y lógica económica en la construcción informal debido a su bajo costo. Es necesario regularlos (el 60% de la madera peruana procede de la tala ilegal) y definir sus usos para que se conviertan en alternativas a los llamados materiales de construcción "nobles". El tiempo se está agotando a medida que el conocimiento desaparece.

La situación es un poco diferente en lo que respecta a los materiales vegetales como el bambú o las diferentes partes de la caña de azúcar. Existe, en efecto, un verdadero sector artesanal de losas normalizadas destinadas a los hábitats más precarios o a la construcción de muros temporales.

Sin embargo, si existen oportunidades, el trabajo debe hacerse a largo plazo y con ambiciones contenidas debido al poder de los grupos de presión presentes en el sector de la construcción en el Perú. El escándalo de soborno relacionado con la empresa de construcción civil Odelbrecht, que envió a la mayoría de los ex presidentes a la cárcel, lo confirma.

Aunque este artículo se limita al contexto peruano, trata no obstante de cuestiones que se encuentran en América del Sur, así como en ciudades costeras de África occidental y partes de Asia. Aplicar en la mayoría de las zonas tropicales políticas sostenibles basadas en lo que se está haciendo en el "Norte" es una iniciativa inútil. Las primeras acciones deben afectar, en efecto, al tejido urbano y a quienes lo construyen. Por los que la construyen, nos referimos a los poderosos, pero sobre todo a los habitantes, constructores locales y profesionales. Esta afirmación puede parecer demagógica, pero es esencial y la iniciativa es mucho menos difícil de lo que parece, sobre todo porque estos interesados tienen en cuenta tanto el acto de vivir en la ciudad como el de construir. No obstante, es necesario conocer el tejido local, identificar a los influenciadores y dirigir más el presupuesto hacia los actores y las acciones que la reflexión. Tanto más cuando la reflexión tiene lugar en Ginebra, París o Nueva York...

 

 

Artículo firmado Clément Gaillard, Construcción21

 

 

 

 

 

Más información en español:

 

https://www.construccionyvivienda.com/component/k2/la-autoconstruccion-representa-el-60-de-los-gastos-del-sector-construccion-en-el-pais

 

https://andina.pe/agencia/noticia-vivienda-3-cada-4-casas-se-construyen-peru-son-informales-733681.aspx

 

https://elcomercio.pe/peru/cruel-negocio-trafico-terrenos-lucrativo-delito-expande-noticia-522510

 

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-46912405


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